Hasta hace unos días me enteré de que los nacidos en
Barranquilla, pertenecemos a un selecto grupo de chibcombianos, llamado por
algunos, “Los Argentinos de Colombia”. Entonces pensé que somos llamados así porque nos gusta el
fútbol, o porque bailamos lo que nos pongan (incluso tango), o quizá porque nos
gusta la carne… Pero estaba equivocado. Aparentemente, según lo que
delicadamente me explicaron, las únicos rasgos que tenemos en común los barranquilleros
y los nacidos en la tierra de Maradona es la prepotencia, la sobrades, el ser
bollón, y cualquier otro adjetivo que se parezca.
Me costó unos minutos digerir esta despiadada revelación. No es fácil enterarse de que mientras vas
caminando por ahí, en una ciudad que no es la tuya, tienes un rótulo en la
frente que avisa que te crees un ser superior, y que entras pisando con el pie
izquierdo cuando empiezas a convivir con otros compatriotas.
