Llega un momento en la vida de todo hombre en el que se arrepiente de haber sido criado bajo los anticuados principios machistas que lo libran del aprendizaje de los quehaceres del hogar.
Y es que, a diferencia de mi hermana menor, a mi no me presionaron para que aprendiera a cocinar, o a lavar, o a planchar; y cuando llegó el momento de enfrentarme al sartén, con lo único que pude defenderme fue con unos huevos revueltos. Después de eso comprendí que Dios creó los huevos (los que pone la gallina) para que los novatos en la cocina puedan sobrevivir, pues cierto es que no sólo de pan vive el hombre.
Digamos que a punta de sandwichs, huevos en todas sus presentaciones, jugos alpina, cereales, yogourt y carnes frías se puede llevar la fiesta en paz, aunque se requiere de mucha paciencia para soportar el mismo menú todos los días.
Otra tarea que me resulta difícil de dominar tiene que ver con el arte de planchar... Y digo que es un arte porque definitivamente no todo el mundo nació con el talento para hacerlo, o por lo menos en mí no fue sembrado ese don. No he podido encontrar la bendita forma de que mis camisas no se vean arrugadas después de media hora de plancha. No entiendo por qué, si uso la misma plancha que usa todo el mundo y le invierto al oficio 4 veces el tiempo que normalmente debería gastar, cuando llego a la oficina mis compañeros de trabajo se ofrecen a prestarme su plancha por que suponen que no cuento con una. Definitivamente la frustración es grande, pero tengo fe de que algún día pueda lograr el objetivo o por lo menos gane lo suficiente para pagar la planchada en una lavandería (ya entiendo por qué cobran tan caro).
Gracias a Dios se inventaron la lavadora, élla, el horno microondas y el televisor son los únicos electrodomésticos con los que mantengo una relación armónica.
Deberían incluir en el plan de estudios de bachillerato una materia dedicada a la enseñanza del "hacer oficio", en la que se pudiera escoger entre varias profundizaciones como "lavada", "aseo", "cocina", "planchada", entre otras, o también podrían ser contemplados en la oferta educativa del Sena. A mi en particular me hubiera servido mucho.
Lo único bueno de esta situación es que aprendes a valorar el esfuerzo que hizo por ti esa persona que te malcrió y que cuando pruebas una comida hecha en casa o hecha por tu pareja su sabor es parecido al sabor del cielo.

De acuerdo.... y no hay nada mas aburrido que cocinar pa uno solo!
ResponderEliminarMoly: Será que heredé genes masculinos?
ResponderEliminarFelicitaciones! Estás haciendo la tarea a tiempo :)
ResponderEliminarSi se lo que se siente =(
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